Lamentablemente, la última década el cerro ha sufrido varios incendios, que han consumido parte de la vegetación del lugar e, incluso, peligrado algunas viviendas colindantes. Esto, unido a otros agentes de erosión -como el uso inadecuado del sector por senderistas y ciclistas, la multiplicidad de accesos y la escasez hídrica- ha degradado gran parte del suelo de Calán.
Por ello, las medidas de mitigación y el plan de combate contra incendio son indispensables. Mediante el riego por aspersión, por ejemplo, se pueden prevenir incendios manteniendo un nivel de turgencia de las plantas, que eventualmente pueden llegar a detener o, al menos, a frenar el avance del fuego. No obstante, lo más importante es la toma de conciencia de las personas en torno al adecuado uso y vinculación con el medioambiente.